Esto es lo que pueden y no pueden hacer las empresas y partidos políticos en WhatsApp

La eliminación del perfil de la aplicación de Podemos demuestra, una vez más, la mala praxis de algunas corporaciones a la hora de emplear el servicio como canal de comunicación

Una chapuza en toda regla. Un lío sobre las comunicaciones digitales en campaña electoral. Esto es lo que se cree que una formación política como Podemos ha sufrido en sus carnes después de que su perfil oficial en WhatsApp, conocida aplicación de mensajería instantánea, tuviera que ser eliminado. ¿La razón? El envío masivo de propaganda política a través del servicio.

Expertos del sector consultados por este diario creen que estos casos de bloqueos de perfiles de partidos se debe a una vulneración de los términos de uso de Facebook, empresa propietaria de WhatsApp, aunque otras fuentes se sorprenden del caso sufrido de Podemos al calificarlo de un «simple fallo» al compartir una dirección web que los sistemas «antispam» lo detectaron, algo que no permite el servicio.

La «app», que cuenta con más de 1.500 millones de usuarios registrados en todo el mundo, se ha convertido en una importante herramienta de comunicación. En España, sin datos oficiales, está instalado en unos 25 millones de teléfonos móviles. Dado su éxito -es la aplicación preferida de los españoles- se ha empezado a utilizar para fines propagandísticos. Un hábito creciente que ha llevado a buscar nuevas formas de monetización con la aparición de WhatsApp Business, que permite la creación y verificación de perfiles de empresa pero, sin embargo, no permite envíos masivos utilizando herramientas de terceros que emplean la API de WhatsApp.

Los partidos políticos utilizan WhatsApp como una herramienta sencilla y cercana para alcanzar a un gran número de usuarios, dado que hoy en día todo el mundo lleva un teléfono móvil encima. «El problema surge cuando no valoramos los posibles riesgos a la hora de utilizar una herramienta de terceros. Es cierto que WhatsApp habilita una API para comunicarse con la herramienta de mensajería, pero eso no supone que debamos olvidar los términos y condiciones del servicio, y en especial las prohibiciones de determinados envíos masivos», explica por correo electrónico Sergio Carrasco, jurista digital de Fase Consulting.

En su opinión, aunque se consiga el consentimiento de los usuarios, y se cuente con una cuenta verificada «nuestra cuenta puede acabar suspendida si se detecta una de las actividades prohibidas por Facebook. De nada sirve cumplir con las prescripciones en materia de protección de datos y de envío de comunicaciones si olvidamos la plataforma con la que estamos trabajando».

La propia compañía estadounidense, de hecho, define a WhatsApp Business como una aplicación dirigida a las empresas para poder «interactuar fácilmente con sus clientes mediante herramientas que les permiten automatizar, ordenar y responder mensajes de forma rápida». Pero la versión «normal», es decir, la que se suelen descargar la mayoría de sus usuarios se reserva el derecho a bloquear perfiles que realicen diversas acciones como el «spam» masivo sin autorización previa. Algo que, además, está recogido de manera tajante en el Reglamento General de Protección de Datos, que entró en vigor hace un año.

En los términos de uso de la plataforma, la compañía asegura que no permite el uso de la «app» para realizar campañas de mensajería masiva o mensajería automática, que es una técnica muy habitual entre las empresas. «Nuestros términos y servicios son explícitos y no permiten la mensajería masiva o programas de terceros para automatizar los mensajes», alegan en declaraciones a ABC fuentes de la aplicación propiedad de Facebook. Tampoco permiten -teóricamente- la difusión de contenidos calificados como ilegal, obsceno o que vulnere la propiedad intelectual, así como las conductas intimidantes, acosadoras, agresivas, ofesivas «desde el punto de vista racial o étnico».

FUENTE: https://www.abc.es/tecnologia/consultorio/abci-esto-pueden-y-no-pueden-h...